Grado de discapacidad: ¿cómo se califica?

Publicado: | Por Sunrise Medical

Según la Organización Mundial de la Salud podemos considerar como discapacidad cualquier restricción o impedimento que una persona tiene para realizar una actividad con normalidad. Esta discapacidad, caracterizada por excesos o insuficiencias de una actividad rutinaria considerada normal, puede ser temporal o permanente, reversible o ser consecuencia directa de una deficiencia del individuo.  

Como ves el término es muy amplio, ya que cada persona tiene unas circunstancias concretas. El grado de discapacidad sirve precisamente para definir de la forma más objetiva posible hasta qué punto la discapacidad afecta a la autonomía de una persona para poner a su disposición las herramientas y ayudas necesarias.

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¿Qué es el grado de discapacidad y quién lo certifica?

El grado de discapacidad es la valoración de la discapacidad expresada en porcentaje. Responde a criterios técnicos unificados y fijados por la Administración Pública y en él se valoran tanto las discapacidades que presenta una persona como los factores sociales complementarios (entorno familiar y situación laboral, educativa y cultural) que pueden dificultar su integración social.

Para determinar el grado de discapacidad de una persona se hace una valoración física, psíquica y sensorial de la misma. Debido a que para establecer el grado de discapacidad también se ponen de manifiesto otros factores  de diversa índole, los tribunales médicos que lo certifican (los EVO o Equipos de Valoración y Orientación) deben ser multidisciplinares y  estar compuestos por un médico, un psicólogo y un asistente social.

Los últimos responsables de certificar el grado de discapacidad de acuerdo a los diferentes informes son las Comunidades Autónomas o el Instituto de Migraciones y Servicios Sociales a través de diferentes instituciones asociadas. También serán ellos quienes determinen la revisión periódica de este grado de discapacidad en caso de que lo consideren oportuno en previsión de posibles cambios, aunque el mínimo desde el primer diagnóstico y la revisión para valorar la mejoría o agravamiento en la discapacidad no será nunca inferior a dos años.

A nivel legal, el procedimiento para el reconocimiento, declaración y calificación del grado de discapacidad se encuentra recogido en el Real Decreto 1971/1999 y fue publicado en el BOE el 26 de enero de 2000.


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¿Cómo se valora el grado de discapacidad?

En términos generales las discapacidades se dividen en tres tipos: físicas, mentales y sensitivas, aunque se tratan de grupos heterogéneos y de espectro amplio que después se dividen en diversos subgrupos.

El grado de discapacidad valora, fundamentalmente, cómo las diferentes discapacidades influyen en la autonomía personal de los individuos. Está claro que las expectativas respecto a la autonomía personal varían a lo largo del ciclo vital tanto para las personas que tienen una discapacidad como para las que no, pero en el primer caso ésta es esencial para garantizar la calidad de vida.
Al hablar de autonomía nos referimos a todas las facetas de la vida, tanto la más personal  (hogar y entorno cercano) como la laboral, la educativa, la comunicativa y, sobre todo, en lo referente a la accesibilidad.

Uno de los métodos relacionados con el grado de discapacidad es el Índice de Barthel, una medida genérica que valora el nivel de independencia de una persona con respecto a la realización de algunas actividades básicas de la vida diaria (AVD), el tiempo que invierte en ellas y de si necesita ayuda. Las AVD que se incluyen en el índice original son diez:

  • Comer

  • Trasladarse entre la silla y la cama

  • Aseo personal

  • Uso del retrete

  • Bañarse o ducharse

  • Desplazarse- andar en superficie lisa o en silla de ruedas-

  • Subir y bajar escaleras

  • Vestirse y desvestirse

  • Control de heces

  • Control de orina

 

Vida activa en silla de ruedas


Más allá de estas diez AVD, en revisiones posteriores se les han añadido otras relacionadas con la movilidad, como sentarse y levantarse de la silla/ del retrete, entrar y salir de la ducha, andar 50 metros sin desnivel, subir y bajar un tramo de escaleras o mover la silla de ruedas. Otras modificaciones del Índice Barthel afectan a su valoración: la primera y original era entre 0, 5 y 10 siendo la puntuación más baja para la independencia a la hora de realizar la rutina correspondiente, aunque ésta siempre está entre 0 y 100.

El Índice de Barthel, y sus modificaciones e interpretaciones posteriores, son una medida sencilla de aplicar con alto grado de fiabilidad y validez y que permite detectar cambios y evoluciones en la discapacidad además de ser compatible con otras valoraciones.

Sin embargo no está basado en un modelo conceptual concreto. Es decir: no existe un modelo teórico previo que justifique la elección de determinadas actividades de la vida diaria y no de otras, y tampoco sirve para hacer una valoración completa del grado de discapacidad de una persona porque  para ello deben tenerse en cuenta otros muchos factores.

La determinación del grado de discapacidad es, por lo tanto, un proceso mucho más complejo en el que se hacen siempre dos valoraciones: la de “Limitaciones de la actividad” (sería algo similar al Índice de Barthel) y la de los “Factores sociales complementarios”. Cuando una persona alcanza el 25% en “Las Limitaciones de la actividad” se le añade a esa puntuación la de los factores que pueden limitar su participación plena y efectiva en la sociedad en igualdad de condiciones que las demás. Se considera que hay discapacidad cuando una persona alcanza un grado igual o superior al 33%, momento en el que obtiene automáticamente su Certificado de Discapacidad

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