¡Estamos en el aire!: La historia de mi carrera

Publicado: | Por Sunrise Medical
¡Estamos en el aire!: La historia de mi carrera

SOBRE EL AUTOR

Paul Lane es director y presentador en una filial de radio noticias de ABC en el área de San Bernardino/Riverside. En estos años, ha cubierto grandes eventos y entrevistado a importantes celebridades. Además, ha sido el orador principal para la EEOC (Equal Employment Opportunity Commission), embajador de Abilities Expo, portavoz, embajador de marca, y moderador de eventos. Siempre ha tenido el control de su vida. Nunca dejes que el miedo a lo desconocido te impida hacer grandes cosas.

paul lane

El 21 de enero de 1993 sufrí un accidente en el que cinco coches estuvieron implicados y siete personas resultaron heridas. De todas ellas, yo fui el que se llevó la peor parte. En un primer momento estuve en estado de shock y no era consciente del alcance de mis lesiones. Iba de pasajero en el asiento de atrás y pensé que debía salir del vehículo e intentar ayudar al resto. Además, antes del accidente había estado trabajando en el sector de la salud como técnico sanitario de urgencias para una compañía de ambulancias en Los Ángeles.

En el momento en el que intenté salir del coche, me di cuenta de que no podía moverme y recuerdo sentir un estallido en el pecho. Las siguientes horas siguen siendo una laguna para mí. Recuerdo que los primeros en llegar fueron los de la compañía de ambulancias para la que trabajaba. Los reconocí y ellos a mí. Cuando llegué al hospital, en el que estuve inconsciente unas semanas, recuerdo perfectamente al doctor diciendo que nunca volvería a caminar. Me diagnosticaron una tetraplejia C6-C7 que requería casi 8 meses en el hospital y en centros de rehabilitación.

Encontrar una nueva profesión

Siempre tuve afición por la música, y después de mi accidente quise continuar por ese camino. Desafortunadamente, los instrumentos que tocaba antes del accidente, el teclado y la trompeta, requieren de un gran control de dedos. De esta manera, me puse a buscar algo productivo que hacer, ya que fui una persona muy activa antes de tener el accidente.

Seis años más tarde, un amigo mío que presentaba un programa de entrevistas en una cadena de radio, me entrevistó como invitado. Por esas fechas, había decidido empezar un negocio propio de electrónica y quería que compartiera mi historia como persona emprendedora con discapacidad. Después de la entrevista le pregunté: “¿Qué tengo que hacer para trabajar en la radio como tú?” Me explicó que él mismo desarrollaba su propio programa y pagaba por su tiempo en la radio. Empecé a pensar: “Si tengo el don de la palabra, yo también puedo hacerlo”. Así que desde el 2000 hasta el 2005 produje y presenté un programa titulado “Superando el desafío” centrado en cómo vivir con discapacidad y cómo afrontarla diariamente. Como os podéis imaginar, presentar un programa, financiarlo yo mismo y conseguir colaboradores me llevó mucho tiempo y fue un gran reto.

En 2006 decidí ir a una escuela especializada para aprender a hacer de la radio, algo que tanto me gustaba, mi profesión. Me apunté a la Academia de Transmisión de Radio y Televisión en Huntington Beach, California. Antes de matricularme, el director me explicó que no podría completar parte del plan curricular debido a mi falta de movilidad en los dedos y las dificultades con las que me enfrentaría para entrar dentro de los estudios con mi silla de ruedas. Estas dificultades me impedirían aprobar el curso, así que me fui a casa muy desanimado y me di cuenta que no iba a funcionar.

Un mes más tarde, una serie de circunstancias me llevaron a mudarme cerca de la escuela. Empecé a pensar que debería darme una oportunidad, y que si fallaba, por lo menos habría dado lo mejor de mí. El curso duró siete meses y me gradué con una de las medias más altas, consiguiendo reconocimiento y excelencia académica. Después de la graduación, volví al mundo real y empecé a buscar empleo. Pasé meses enviando currículums y cintas de audición que no me llevaban a ninguna parte.

Justo antes de abandonar, el director de la Academia me llamó para contarme que la cadena local de noticias estaba buscando un ayudante de producción. Sabiendo que no iba a conseguir el empleo, decidí que por lo menos, hacer la entrevista podría ser una gran oportunidad de aprendizaje

A la caza del puesto

Llegué a la CBS Radio en Los Ángeles y me dirigí al área de recepción donde me recibió el director de noticias. Me dio un formulario de solicitud que debía rellenar y dijo que estaría de vuelta en 20 minutos para revisarlo. Me quedé mirando la solicitud y el bolígrafo, preguntándome cómo me las iba a arreglar para rellenarlo, si no dispongo de control en los dedos. Aun habiendo tenido experiencia con una férula para escribir, todos sabemos lo pequeñas que son las casillas en un formulario de solicitud.

Cuando mi mujer me dejó en la entrevista le dije que volviera a por mí más tarde, pero quiso quedarse allí por si acaso necesitaba ayuda. ¡Me alegro tanto de que lo hiciera! Me subí en el ascensor, bajé al parking y le pedí que me ayudara a rellenar la solicitud. Después de rellenarme el formulario, volví al área de recepción. Allí estaba el director de noticias preguntándose qué me había pasado. Le dije que había ido un momento al baño.

Después de la entrevista, llamé al director de la Academia y le di las gracias por haberme hablado del empleo. No creí que conseguiría el puesto, ya que la elección estaba entre otra persona y yo. Para mi sorpresa, conseguí el empleo y mi vida cambió completamente.

Después de trabajar unos meses, uno de mis antiguos colegas me habló de una oportunidad en una de las filiales de la NBC radio. Terminé consiguiendo también el empleo en la NBC. Pasé de no tener trabajo a tener dos. Progresé tanto en la NBC que me ascendieron y conseguí un puesto de directivo, por lo que tuve que dejar mi otro trabajo.

Una de las dificultades que afrontaba cuando entrevistaba a la gente en distintos lugares era estar tan bajo en mi silla. Es por eso que estoy tan agradecido por tener la tecnología de elevación de asiento. Con el asiento elevado alcanzo una altura con la que puedo tener contacto visual con la persona a la que estoy entrevistando y eso es súper guay.

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