Un viaje en tuk tuk: atravesando Camboya

Publicado: | Por Sunrise Medical
Un viaje en tuk tuk: atravesando Camboya

SOBRE EL AUTOR

Mitch St. Pierre se dedica a los negocios a nivel internacional, es cineasta, consultor político, viajero del mundo y antiguo candidato del Partido Liberal de Canadá. Ha viajado por casi 40 países en su silla de ruedas Quickie, lo que le ha dado una amplia visión del mundo. Desde las selvas de Camboya y las mega-ciudades de Asia, hasta su participación en el Comité Internacional de Comercio de Canadá, Mitch lo ha experimentado todo. Ha participado en varios negocios en Asia incluyendo un hotel, un restaurante, y actualmente, un negocio turístico. La primera película de Mitch se emitió para toda Canadá en la Corporación de Emisión Canadiense (CBC) y en la TV pública de los Estados Unidos.

Con un enfoque internacional, Mitch ha filmado en las más remotas regiones del mundo. También ha sido un fuerte defensor de las regiones conflictivas, las que le han inspirado para involucrarse en la política, lo que le ha permitido conocer a líderes mundiales como el anterior presidente de los Estados Unidos Barack Obama, el anterior presidente de Colombia Álvaro Uribe, o primeros ministros, y muchos políticos influyentes, entre otros.

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"Mi nombre es Mitch St.Pierre y padezco de osteogénesis imperfecta. Consiste simplemente, en que mis huesos son como el cristal. Añadido a esto uso silla de ruedas, y no sería raro que pensaráis que sería la última persona que podría atravesar las selvas de Camboya. Sin embargo, allí estaba, en la selva camboyana, a miles de kilómetros de la civilización, con mi viejo amigo canadiense Shawn y nuestro nuevo amigo Max, que también trabajaba en el hotel.

Estábamos durmiendo en algún lugar de las selvas del norte de Camboya cuando Shawn me despertó repentinamente, en estado de pánico.

“¡Tío, hay algo ahí fuera!”

Al principio pensé que era unas de sus típicas bromas, pero entonces lo escuché. Sonaba como un tipo de pterodáctilo, y no sonaba precisamente feliz con nuestra presencia. No podíamos verlo y no paraba de chillar. Allí fuera en la oscura noche, oculto en la densa jungla, algún tipo de bestia estaba lista para devorarnos. Todo lo que podíamos hacer era sentarnos allí temblando abrazados esperando la muerte. No era precisamente lo que teníamos pensado cuando decidimos venir a Camboya.

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Después de haber filmado con Shawn un documental en 2011 sobre Camboya, terminé comprando un pequeño hotel en Siem Reap. Un hotel totalmente equipado con piscina, bar y restaurante, el cual he estado dirigiendo durante los últimos 3 años.

Sería justo decir que mi época en Siem Reap ha sido bastante épica. Pero no se puede comparar con los recorridos a campo abierto de Camboya mientras visitábamos lugares donde los turistas nunca han estado.

Desde Phnom Penh a Siem Reap montados en tuk tuk

Era la cuarta noche de nuestro viaje en tuk tuk, que empezó en Phnom Penh, la capital de Camboya. El objetivo era viajar por todo el país y terminar nuestra ruta en Siem Reap. Había comprado un tuk tuk, que es básicamente un carro impulsado por una motocicleta, y pensamos que podría ser toda una aventura conseguir llegar a casa sanos y salvos utilizándolo como método de transporte.

Después de salir de Phnom Penh nos dirigimos hacia el norte siguiendo el río Mekong. Al anochecer encontramos un monasterio y decidimos pasar allí la noche. Despertados por los monjes, decidimos seguir nuestro viaje hasta un pueblecito llamado Stung Treng. Después de medio día siguiendo el camino equivocado hacia la frontera de Laos, tuvimos que volver hacia Stung Treng para finalmente cruzar el grandioso río Mekong en ferry. Una vez al otro lado del río, nos dirigimos hacia el oeste y pasamos los días viajando guiados por la puesta de sol a través de la mayor parte virgen del norte de Camboya.

Este viaje fue pensado para pasar largos días conduciendo, en un camino lleno de baches, caluroso y polvoriento, como podéis imaginar que son las carreteras de la selva camboyana. Ya era bastante reto el hecho de estar los tres metidos durante 16 horas en un tuk tuk, pero desplazarse por caminos sin ningún tipo de marcas en las carreteras… Eso es una historia totalmente diferente. Cómo lo hicimos, es algo de lo que no tengo ni idea.

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Hambrientos de aventuras

Tan desafiante fue el calor y la conducción como lo fue la comida. Mucho más que un reto. Comida extraña como cabezas de pirañas hervidas, huevos con embriones de pollo medio formados: y la lista sigue. Todo lo que soñarías que debería ser una travesía camboyana. A pesar de que me encantaba el viaje, tengo que decir que no comimos mucho, por lo cual, recomiendo este plan para todo aquél que esté buscando un nuevo plan de dieta.

Los días eran bastante duros, pero hacían que las noches frescas valieran la pena. Cada tarde, Shawn, Max y yo aparcábamos en un lugar elegido al azar, bebíamos y recordábamos todos los increíbles acontecimientos del día. Es difícil creer que Shawn y yo, en tan solo 10 años habíamos explorado una gran parte del globo y acumulado un montón de historias disparatadas.

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Conocí a Shawn hace trece años en el colegio, y después de darnos cuenta de que teníamos la misma obsesión por las aventuras y las nuevas experiencias, nos hicimos amigos rápidamente.

No fue hasta nuestra primera aventura a lo largo de América Latina en la que nuestra pasión por viajar se apoderó de nosotros. Viajamos durante cuatro meses (usando la misma silla de ruedas Quickie que sigo usando ahora en Camboya, después de 10 años) y experimentamos todo tipo de sucesos increíbles. Desde ser asaltados a punta de pistola, hasta abandonados en una isla desierta. Lo que puedas imaginar, nosotros lo hemos experimentado. Para mucha gente son experiencias que causarían trastornos de estrés postraumático. Para nosotros, fue una señal para querer ir incluso más lejos.

Misterios de la selva

¿Y qué fue de aquel ‘chillido’ en la noche? Bueno, para acortar la historia, no fuimos devorados por la bestia, ni supimos qué era. A pesar de tener un audio grabado, nadie hasta la fecha ha sido capaz de identificar al animal. Sin embargo, nos despertamos con una nueva percepción de la vida, la que solo pueden entender los que han estado al borde de la muerte.

Cuando alcanzamos Siem Reap, ninguno de nosotros soportaba su propio olor. Para alguien que pasa de lavarse de dos a tres veces al día, a no lavarse nada más que una vez en siete días, no podía estar más feliz de volver a casa.

Mirando hacia atrás fue una locura, no sólo esta aventura, sino todas las que me han llevado a este punto de mi vida. Con cada viaje traspasé una puerta que nunca volvería a cruzar. Recuerdo como cada vez me pongo nervioso sobre lo que podría pasar en el camino. Y cada vez, no importa qué, no solo la cruzo, sino que me hago más fuerte como persona. 

Si hay una cosa que me han enseñado estos años de viaje, es que es normal tener miedo de lo desconocido. Pero es más importante saber que a pesar de lo que suceda, todo estará bien. En los últimos 10 años he estado viajando por todo el mundo y tenido muchas experiencias. Soy una prueba viviente de que cualquier cosa es posible, y de que no hay lugar donde uno no pueda ir.

Espero que vuelvas de vez en cuando para escuchar alguna más de mis aventuras. Mientras tanto, te dejo con uno de mis lemas favoritos, cuyo origen es tan misterioso como la vida misma. Ahí va: “Un barco en el puerto está a salvo, pero esa no es la razón por la que fue construido.”

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