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Hidratación y silla de ruedas: ¿hay que beber más o menos?

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Beber agua es fundamental. Una buena hidratación forma parte de una dieta equilibrada, pues el agua es el "nutriente" universal que mantiene nuestro cuerpo en plenas facultades.

Cuando no tomamos suficiente líquido, podemos sentirnos más cansados y experimentar dolor de cabeza y de articulaciones, falta de concentración, sensación de boca seca o mareos.

La piel seca también es un síntoma que podemos asociar a una hidratación escasa o insuficiente.

Litros de agua al día: ¿cuántos debemos beber?

Derribamos algunos mitos

Beber agua es un hábito saludable que debemos mantener siempre, independientemente de nuestra edad.

Con las altas temperaturas del verano, debemos beber más agua para prevenir la deshidratación, y por eso no conviene esperar a tener sed para ingerir líquidos.

También debemos aumentar esta ingesta cuando realizamos alguna actividad deportiva o que requiera esfuerzo.

En cuanto a la cantidad, seguro que has oído alguna vez que "hay que beber entre 1.5 y 2 litros de agua al día". Sin embargo, esto no es del todo cierto: cada persona es diferente y tendrá unas necesidades en cuanto a hidratación.

A muchos usuarios en silla de ruedas les preocupa si tener una movilidad reducida puede influir en una mayor o menor necesidad de líquidos. 

Lo cierto es que no existe una pauta al respecto, y que muchas personas mantienen una dieta similar a que tenían antes de estar en silla de ruedas, incluyendo la hidratación.

En otros casos, los médicos pueden recomendar aumentar la ingesta de agua o de líquidos con el objetivo de mejorar la salud de la piel.

Una piel correctamente hidratada, gracias al uso de cremas, pero también a llevar una dieta sana y a beber el agua suficiente, es más flexible, y su barrera protectora es más fuerte, especialmente en zonas delicadas. Además, la buena hidratación reduce la sequedad.

Estos tres elementos son indispensables para prevenir la aparición de edemas, varices, úlceras o escaras asociadas a la inmovilidad.

Por otra parte, la correcta hidratación se asocia a menos problemas de estreñimiento, ya que el sedentarismo y la falta de actividad/ejercicio físico dificultan la digestión y reducen el ritmo del movimiento intestinal. Por eso, las personas con problemas de movilidad acusan mucho este problema. 

Por último, la cantidad de litros de agua al día recomendada depende de las circunstancias de cada persona.

Para empezar, recuerda que no solo te hidratas al beber agua: infusiones, caldos, zumos naturales o leche también son líquidos. Lo mismo ocurre con sopas frías, batidos, granizados, gelatinas, gazpacho o frutas y verduras, que suelen ser bastante ricas en agua.

Además, los pacientes que van sondados o tienen problemas de incontinencia o retención de líquidos, deben consultar con su médico sobre si deben beber más o menos agua, o si pueden mantener sus hábitos de siempre.

En el último caso, suele recomendarse una mayor ingesta, aunque puede depender del origen de la misma.

Beneficios de hidratarse correctamente

Dicho todo lo anterior, ¿qué otros beneficios tiene beber agua para hidratarse, además de mejorar la salud de nuestra piel, prevenir el estreñimiento o reducir la retención de líquidos?

  • El cerebro trabaja más rápido. Hidratarse correctamente agudiza la memoria y mejora el estado de ánimo y la capacidad de concentración.
  • Beber agua restituye químicos importantes para el cuerpo. El agua es necesaria para el transporte de nutrientes y productos químicos a través de órganos, tejidos y sistemas. Además, a través de la sudoración el cuerpo pierde elementos como magnesio, potasio y sodio. Si no reponemos estos minerales, podemos sufrir fatiga, debilidad muscular, calambres o espasmos.
  • Una dieta equilibrada y una correcta hidratación nos ayudan a mantener "a raya" la tensión arterial porque facilita la eliminación de residuos de las arterias. De hecho, beber suficiente agua es fundamental para ayudar al cuerpo a excretar los productos de desecho y para eliminar toxinas, no solo a través del sistema cardiovascular, sino también a través de los sistemas renal y hepático.
  • El sudor es un mecanismo natural para controlar la temperatura corporal: las glándulas sudoríparas secretan un líquido que se desplaza hacia la piel cuando detecta un exceso de calor. Si no tomas agua, el rendimiento de la termorregulación de tu cuerpo será ineficiente.

4 consejos para hidratarte desde tu silla de ruedas

  1. Crea un horario. Si te cuesta recordar que debes hidratarte, crea alarmas fijas en tu móvil que te sirvan como recordatorio para beber agua.
  1. Añade la hidratación a tus rutinas deportivas. Si realizas algún tipo de actividad deportiva, ponte "como norma" hidratarte antes, durante y cuando termines tu entrenamiento.
  1. Si no tienes el hábito de beber agua, una buena idea para no recurrir a bebidas azucaradas, sobre todo en verano, es hacer tu propia agua de sabores. Añádele un poco de limón, albahaca, pepino, menta, ... ¡Una refrescante idea!
  1. Llevar contigo una botella de agua es la mejor forma de "mantener a raya" tu hidratación diaria. Puedes llevarla en el bolso o mochila, o apostar por soportes específicos que sirven para sujetar y transportar objetos como vasos o botellas en tu silla de ruedas.

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