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Instrumentos de música, también desde la silla de ruedas

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La música es una de las manifestaciones artísticas y culturales más antiguas, y es un elemento fundamental en la sociedad por su capacidad de comunicación y expresión.

Pero, además, la música también tiene un alto poder terapéutico para las personas con discapacidad. Esto es lo que se conoce como musicoterapia, es decir, el manejo de la música y todos sus elementos (sonido, ritmo, melodía y armonía) para mejorar el bienestar de las personas, como los instrumentos para personas con discapacidad.

El potencial de la música como terapia en personas con discapacidad

Algunas personas aseguran que la música "les ha salvado la vida". Y lo que es cierto es que el potencial terapéutico de la música es elevado desde el punto de vista científico.

De hecho, está comprobado que, cuando escuchamos música o tocamos un instrumento, nuestro cerebro produce sustancias químicas que nos hacen sentir bien, relajados y felices.

De forma genérica, la musicoterapia forma parte de las "terapias a través de las artes". Bajo esta denominación se incluyen una serie de procesos diseñados para facilitar y promover las relaciones, el aprendizaje, el movimiento o la organización a través de la música, con el objetivo de satisfacer las necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas de las personas con discapacidad.

Estas actividades pueden realizarse de manera individual o en grupo, y siempre desde un abordaje no invasivo. Esto quiere decir que la musicoterapia no trabaja directamente sobre los déficits, sino que utiliza el potencial y los recursos de cada paciente para propiciar un espacio seguro que permita la desinhibición, la libre expresión o la creatividad a través de la voz o el manejo de instrumentos. 

Los principales beneficios de la musicoterapia en las personas con discapacidad son: 

  • Cognitivos. La música facilita el aprendizaje, estimula la concentración, aumenta la capacidad de atención/concentración. También fomenta el desarrollo de la creatividad, la memoria y la imaginación.

  • Físicos. Tocar un instrumento nos ayuda a controlar nuestro cuerpo. Da igual que sea una guitarra, un piano, un violín, un saxo o una batería: realizar ejercicios repetitivos nos permite mantener la movilidad de las articulaciones, reforzar la musculatura, incrementar la amplitud de movimientos y trabajar la coordinación, el equilibrio o la respiración.

  • Conductuales. Especialmente en el caso de los niños, la música permite trabajar la atención y es un incentivo para seguir unas pautas, controlar las conductas inapropiadas y mejorar la empatía con los demás.

Música en silla de ruedas: historias inspiradoras

Voz, percusión, cuerda, viento,... Todos los instrumentos tienen su propio encanto, y todos pueden ser realmente interesantes si te gusta la música. Además, la discapacidad no es un problema para desarrollar esta actividad porque cada vez existen más instrumentos accesibles para personas con discapacidad. 

Cuando hablamos de estos "instrumentos adaptados" no hacemos alusión a los famosos diseños de Harry Partch, auténticos híbridos para conseguir afinaciones y entonaciones más exactas y complejas. En este caso, nos referimos a instrumentos que pueden ser interpretados por personas con diferentes capacidades o a accesorios que nos facilitan su uso.

Un ejemplo de ello es Human Instruments, una organización fundada por el compositor y pionero en el campo de la interactividad musical alemán Rolf Gehlhaar.

El objetivo de Human Instruments es conseguir que las personas con limitaciones funcionales motrices compongan e interpreten música. Para ello, trabajan en el diseño de instrumentos específicos como Hi Note (un controlador de música "manos libres" para personas con movimiento físico limitado) y Touch Chord (un instrumento sensible al tacto, controlado por la respiración y accesible para los músicos que tienen capacidad motriz pero poca fuerza en los brazos).

Algunos de estos instrumentos ya han sido llevados a los escenarios gracias a Graeae Theatre Company, compañía pionera en el desarrollo de espectáculos protagonizados por actores y músicos con discapacidad física y/o sensorial. 

Virtuosos en silla de ruedas

Por supuesto, también encontramos casos de personas en silla de ruedas que son auténticos virtuosos en la música.

Hablamos, por ejemplo, de Rick Allen, baterista de Def Leppard, quien recuperó su carrera después de un accidente que limitó su movilidad. Desde entonces, Allen triunfa con su banda “hard rock” tocando la batería con una sola mano.

Otro caso inspirador es el del pianista y compositor Ezio Bosso, afectado de ELA y que lamentablemente falleció en 2020. Aunque finalmente su enfermedad lo llevó a retirarse de los escenarios, durante años este italiano fue todo un referente que sorprendió al mundo interpretando sus partituras desde su silla de ruedas, dando visibilidad a las personas con discapacidad.

Para finalizar, os dejamos con este vídeo de Dean Zimmer, quien, a pesar de haber nacido con un defecto congénito que restringe severamente su movimiento articular, no renuncia a su gran sueño: tocar la batería.

Este músico asegura que, desde que cogió las baquetas por primera vez, no ha podido dejarlas. Todo un ejemplo a seguir.