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Intimidad y personas con discapacidad

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Las personas con discapacidad física e intelectual o con diversidad funcional se enfrentan, prácticamente a diario, a retos que condicionan sus relaciones con el entorno y con los demás.

Uno de estos retos es preservar su intimidad, un concepto relacionado con el desarrollo personal y que destaca por su subjetividad, pues cambia a lo largo de nuestra vida, construyéndose en función de nuestra experiencia, nuestra cultura, etc.

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Sin embargo, lo que no podemos negar en ningún caso es que el derecho a la intimidad es muy importante. De hecho, la intimidad es uno de los bienes más preciados de cualquier persona y es fundamental para ejercer la libertad individual, por lo que no puede ser invadida por terceros.

Dentro de esta esfera se incluye la gestión de la intimidad con sexual con la pareja, pero también la intimidad con amigos, cuidadores, familiares, etc.

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Tú tienes intimidad, ¡yo también quiero!

En las Navidades de 2018, la ONG Plena Inclusión Comunidad Valenciana, un movimiento de asociaciones de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo y sus familias, puso en marcha la campaña "TÚ TIENES INTIMIDAD, YO TAMBIÉN QUIERO", con la que animaban a regalar  intimidad a las personas con discapacidad.

La iniciativa incluía un colgador para las puertas que avisa de cuando se puede pasar o no, facilitando espacios y tiempos de intimidad para las personas con discapacidad.

El objetivo de la misma era concienciar a los miembros de este colectivo, pero también a sus amigos, familiares o cuidadores, de la importancia del diálogo, la escucha activa o la autonomía para permitir a las personas con discapacidad tomar sus propias decisiones en esta faceta de su vida.

Pero, ¿por qué es necesaria esta campaña?

La vida íntima de las personas con discapacidad o con diversidad funcional es un tema que tradicionalmente se ha negado, sobre todo cuando hablamos de sexualidad.

Sin embargo, cada vez existe un mayor deseo por visibilizarla, algo clave para que puedan organizar su propio proyecto de vida.

El problema es que, sobre todo en el caso de personas con discapacidad severa, la vida íntima se despliega inevitablemente ante la mirada de otros (familiares, profesionales o asistentes personales), lo que condiciona su vivencia y su expresión.

Por eso, y cada vez con mayor presencia, las personas con discapacidad utilizan estrategias para desarrollar su propia intimidad en la vida cotidiana, reivindicando sus propias necesidades a través de la asistencia mediante cuidadores o de recursos más específicos como el Acompañamiento Íntimo y Erótico (AIE).

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Esta iniciativa ha sido promovida por Tandem Team Barcelona (TTB), una asociación dedicada al asesoramiento y formación para el desarrollo satisfactorio de la sexualidad en personas con diversidad funcional, intelectual y mental. TTB ofrece recursos para facilitar su expresión erótica a personas que no pueden acceder a ella por su condición (física, intelectual o mental) o su biografía (familia, socialización) y lo desean hacer en condiciones de igualdad, libertad y dignidad. Una iniciativa creada para la intimidad de las personas con discapacidad.

Durante este proceso, la vivencia de la intimidad de las personas con discapacidad depende de distintos factores como su género, su edad, su discapacidad, su situación personal, sus preferencias sexuales, su lugar de residencia, etc.

¿Cómo tratar la sexualidad y la intimidad de pareja en personas con discapacidad? 

Es importante que cada persona decida con quién, cuándo, cómo o dónde quiere estar para escribir su propia “biografía sexual”.

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Sin embargo, proporcionar el acceso a espacios de intimidad para las personas con discapacidad no significa, en ningún caso, dejar de prestar apoyo, ignorar sus necesidades o permitir que se generen situaciones de riesgo. De hecho, este acceso al "universo de lo íntimo", desde el punto de vista más amplio, suele requerir un acompañamiento para crear un espacio de absoluta privacidad en el que prevalece el deseo sobre las obligaciones, el sujeto sobre el grupo y el placer sobre el esfuerzo.

Tratar la intimidad de las personas con discapacidad también implica derribar mitos sobre la realidad sexual y afectiva de las personas de este colectivo. Por eso, debemos tener claro que:

  • La sexualidad de las personas con discapacidad no es especial ni tiene unas particularidades específicas.
  • El cuerpo de las personas con discapacidad tiene capacidad de excitarse y sentir.
  • Las personas con discapacidad tienen ilusiones, deseos, necesidad de vínculos afectivos, capacidad para enamorarse o necesidad de sentirse atraídos y de ser atractivos para otros.
  • El nivel intelectual o la limitación física o funcional no determina la capacidad de amar, expresar cariño, compartir sensaciones corporales, enamorar, seducir o respetar a la pareja.
  • Al igual que en las personas sin discapacidad, las personas con discapacidad tienen un amplio abanico de posibilidades sexuales que dan lugar a diferentes prácticas, comportamientos, orientaciones e identidades sexuales.

Algunos de los consejos para facilitarles esta intimidad son:

  • Mostrarse abiertos a sus preguntas, con disposición a dialogar sobre el tema.
  • No sobreprotegerles o infantilizarles.
  • Informarles acerca de las prácticas sexuales o expresiones afectivas que pueden manifestarse en público y en privado.
  • Enseñar la diferencia entre un contacto adecuado y un contacto abusivo.
  • Motivarles a expresar sus preferencias y gustos.
  • No tomar decisiones sobre sus cuerpos y enseñar a decir no.
  • No reprimir, censurar o prejuzgar sus manifestaciones sexuales.
  • Enseñarles prácticas higiénicas, saludables y seguras.
  • Favorecer espacios, tiempos y formas para que puedan expresarse, encontrarse, interactuar y disponer de su propia intimidad.