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¿Cómo debe ser una rampa de acceso?

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¿Qué es una rampa de accesibilidad y para qué sirve?

Las rampas para silla de ruedas y para personas con movilidad reducida permiten salvar desniveles verticales y pueden ser utilizadas por cualquier persona con problemas de movilidad permanente o temporal.

Las rampas son una de las medidas de accesibilidad más habituales. No obstante, se trata de la opción más viable para garantizar el acceso de personas con discapacidad sustituyendo a las escaleras convencionales. Actualmente podemos verlas tanto en locales comerciales como en edificios y espacios públicos, casas particulares o comunidades de vecinos.

Tipos de rampas para personas con discapacidad

Puesto que el objetivo de estas rampas es comunicar dos zonas que están a distinto nivel, tanto en interior como al aire libre, las opciones para su construcción son varias, tanto en materiales (hormigón, madera o metal) como en diseño (fijas o plegables-móviles).

Para empezar, las rampas salvaescaleras o rampas de acceso para discapacitados nunca deben superar el 10% de inclinación. Cuanto más largas sean, menor será su pendiente, siendo más fácil transitar por ellas.

Por supuesto, antes de elegir una rampa para discapacitados, también valoraremos la barrera arquitectónica a salvar, en qué entorno se ubica, cuáles son los diferentes accesos a la vivienda/espacio o cuáles son las condiciones geométricas del lugar donde nos encontramos.

Por otra parte, y según su uso, tendremos que evaluar si conviene más construir una rampa fija o instalar una rampa de acceso temporal.

Con todos estos elementos, podemos distinguir entre:

  • Rampas fijas de obra

Este tipo de rampas para discapacitados son permanentes y se usan para salvar desniveles medios o elevados. Forman una unidad arquitectónica con su entorno, y deben quedar integradas en el espacio donde se ubican.

  • Rampas fijas prefabricadas

Las rampas fijas prefabricadas sirven para salvar pequeños desniveles en zonas de tránsito medio. Aunque son fijas, pueden moverse con facilidad. Encontramos este tipo de soluciones en los jardines de muchas viviendas y en accesos a playas o parques naturales.

  • Rampas plegables

Las rampas plegables para sillas de ruedas permiten salvar desniveles pequeños en momentos puntuales, y pueden moverse, transportarse y almacenarse con facilidad, ya que al plegarse reducen su tamaño a la mitad. Normalmente, se fabrican con materiales ligeros como el aluminio.

  • Rampas telescópicas

Las rampas de accesibilidad telescópicas están formadas por dos carriles independientes que disminuyen o aumentan su longitud según las necesidades del usuario. Permiten salvar diferentes alturas y pendientes, y están disponibles en distintas anchuras, adaptándose a espacios interiores y exteriores.

Rampas para sillas de ruedas: medidas y normativa actual

Construir una rampa de acceso implica cumplir con una serie de cuestiones técnicas. En todos los casos, estos elementos deben ser accesibles, usables y seguros. Por este motivo, se recomienda que la solución sea proyectada por un profesional especialista que certifique el cumplimiento de la normativa vigente y de todos los requisitos de accesibilidad.

Según la normativa actual, las rampas de acceso para discapacitados deben ajustarse a los siguientes criterios:

  • Pendiente. La pendiente de una rampa vehicular depende de su longitud. En rampas menores de 3 metros, no superará el 10% de desnivel; si la rampa mide entre 3 y 6 metros de largo, la inclinación máxima será del 8%; y si mide más de 6 metros, el desnivel no superará el 6%. Por otra parte, la inclinación transversal nunca estará por encima del 2%.
  • Anchura. Las rampas para sillas de ruedas deben tener, como mínimo, 1,2 metros de ancho.
  • Longitud. La longitud de las rampas de acceso para discapacitados varía en función del contexto, aunque su extensión máxima es de 9 metros. Si una rampa es más larga, deben construirse "descansillos" intermedios de al menos 1,5 metros de largo y con la misma anchura que la rampa.
  • Accesos. Las rampas vehiculares deben ser antideslizantes y disponer de doble barandilla y de un zócalo o bordillo para evitar accidentes.

Por último, al construir este tipo de rampas de acceso es importante prever una zona libre de obstáculos y salientes, tanto en el “embarque” como en el “desembarque”. Estas zonas tendrán 1,5 metros de diámetro (como mínimo) para que los usuarios de sillas de ruedas o scooters eléctricos puedan maniobrar sin dificultad.

En zonas donde no es posible construir o instalar una rampa para sillas de ruedas por espacio o por el entorno, existen otras alternativas como los salvaescaleras y elevadores.

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